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* La FES Cuautitlán crea el Módulo de Apicultura, un espacio en el que se desarrolla la apiterapia como una opción para prevenir o tratar distintas patologías y que hoy incursiona en el tema del veneno de abeja como coadyuvante en la salud


El doctor Liborio Carrillo continúa trabajando en líneas de investigación a partir de la Apicultura, obteniendo logros como la apiterapia. Foto: FES
Redacción | martes 8 de septiembre de 2015

Cuautitlán, Méx. En la última década, la medicina alternativa se ha presentado como una opción cada vez más contundente para sanar a una sociedad crecientemente enferma. La FES Cuautitlán (Facultad de Estudios Superiores), comprometida con el bienestar de la comunidad, creó el Módulo de Apicultura, un espacio en el que día a día se desarrolla la apiterapia como una opción para prevenir o tratar distintas patologías y que hoy incursiona en el tema del veneno de abeja como coadyuvante en la salud.

A cargo del maestro Liborio Carrillo Miranda, el Módulo de Apicultura abre nuevas pautas de investigación, tal es el caso de la Apitoxina, que usada a través de pomadas y linimentos muestra significativa mejoría, sobre todo en pacientes con molestias articulares, aunque en edemas y atrofias estéticas, como lo son las estrías, igualmente hay beneficios palpables.
La FESC a la vanguardia con la Apitoxoterapia

Si bien es cierto que la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán es reconocida por la elaboración de sustancias hechas a base miel, propóleo, cera y otros elementos producidos por abejas, también es cierto que el actual objetivo de este laboratorio es comprobar con fundamento científico lo que por años han realizado, y la mejor manera de lograrlo es mediante los resultados obtenidos en las pruebas efectuadas con dichas toxinas naturales (veneno de abeja).

Históricamente, los antecedentes de estas prácticas remiten a trabajos ancestrales. Sin embargo, dentro de América Latina, una de las pioneras en este tópico es la doctora Ana Ramona González Guerra, directora del Laboratorio de Referencia para Investigaciones y Salud Apícola de Cuba, quien durante mucho tiempo ha explorado acerca de los fundamentos químicos, biológicos y médicos del uso de los productos de la colmena como sistemas terapéuticos.

Después de una serie de visitas de la especialista a esta unidad multidisciplinaria, un grupo de académicos, liderado por el maestro Carrillo, comenzó con la experimentación de este método que da como resultado un compuesto de abeja, que mezclado con diferentes extractos naturales, se utiliza como remedio eficaz para diversas afecciones.

Algunas de las combinaciones que han mostrado mayor efectividad son las de árnica y castaño de indias. La primera se emplea para disminuir y prevenir moretones en caso de golpes, también en la reducción de las dolencias propias de la artritis deformante. La segunda es destinada para corregir las venas dilatadas a causa de una mala circulación, conocidas como várices.

La Apitoxina es aplicada sobre todo en pacientes con molestias articulares, aunque en edemas y atrofias estéticas, como lo son las estrías, igualmente hay beneficios palpables. Foto: FES
Melitina, ¿por qué funciona?

La melitina, como también es nombrada la apitoxina, es el mayor componente del veneno de abeja (en su totalidad, corresponde a un 50%); ésta es la fracción proteica y antigénica, por lo que es la responsable directa del ardor e hinchazón que ocasionan las picaduras de dichos himenópteros. Sin embargo, tal elemento también se puede convertir en el mayor aliado para nuestra salud, ya que constituye un potente antiinflamatorio capaz de incentivar la producción natural de cortisona.

Otra razón sustancial es que, cuando la apitoxina entra en contacto con la piel, inicia un proceso de liberación de histamina, lo que aumenta la circulación sanguínea. Entonces la sangre fluye, se dilatan las arterias y los capilares, hasta llevar a cabo una limpieza de las impurezas que se encuentran en los vasos sanguíneos.

Este método se orienta a mejorar o remediar aquellos malestares producidos por la acumulación de agentes contaminantes, debido a que elimina las toxinas del organismo. La enzima (componente del veneno) que hace posible dicho proceso es la hialuronidasa, puesto que abre camino a los demás constituyentes.

La fórmula que se creó en el Módulo de Apicultura de la FESC es un veneno de abeja 100% puro contenido en un producto bebible que, en primera instancia, destinó su uso al sector veterinario; pero que, por sus excelentes resultados, también se empleó en humanos, por lo que se realizaron dos presentaciones  más: ungüentos y bálsamos. La pomada es de consistencia ligera para una mayor penetración dentro de la piel.

De hecho, las pruebas efectuadas en humanos comprobaron una notable reducción en lesiones crónicas de tipo articular, ya que aminora el dolor e incluso, en algunas ocasiones, mejora la condición del cartílago desgastado con el paso de los años; esto, sin dejar de lado su fuerte poder antibiótico.

Una práctica ancestral para el mundo actual

A pesar de ser un remedio tradicional en distintas sociedades alrededor del mundo, su característica empírica sigue en crecimiento. El equipo de trabajo del maestro Liborio Carrillo Miranda trabaja diariamente para encontrar nuevos hallazgos que permitan la continuidad de una exploración que aún tiene mucho que ofrecer.

En colaboración con el laboratorio de investigación de energías renovables de la UIM, a cargo del doctor Víctor Hugo Hernández Gómez, los expertos diseñan una máquina para extraer el veneno de las abejas sin que esto les cueste la vida. La idea es que, a través de impulsos eléctricos, se estimule a los insectos para que puedan ser ordeñados. La fuente de alimentación de este artefacto será la luz solar.

Una vez que se obtenga el veneno, planean homogeneizarlo para así tener un punto de partida de gran alcance, lo que permitirá que sus conocimientos se unan a la labor de distintos investigadores, como el doctor Manuel Fermín Huesca Lince o la doctora Margarita Canales Martínez, ambos académicos de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala; o bien, para llevar a cabo un comparativo con la línea de investigación de esta unidad multidisciplinaria, en la que se analiza el veneno de alacrán.

En este sentido, el maestro Carrillo reafirma su objetivo principal, que está encaminado al desarrollo de modelos para los apicultores, mediante los cuales se les transfiere tecnología e instrucción para que así puedan aplicarlos en su producción, logrando que tanto la materia prima como los productos que se ofrecen a la sociedad sean de calidad.

Información: Prensa y Difusión, Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán-UNAM

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