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“Colima puede ser la gran sorpresa de esta elección y el PAN podría dar campanazo en esta tierra que desde hace 86 años ha sido gobernada sólo por el PRI, y obviamente por el papá y el abuelo del PRI: el PRM y el PNR. (…)”.


Senador Javier Corral Jurado
Martes 28 de abril de 2015

Hace exactamente un mes se inició la campaña a la gubernatura del estado de Colima. La disputa se concentró desde el primer momento entre el candidato del PRI, Ignacio Peralta, y el candidato panista Jorge Luis Preciado. Las encuestas en manos de los partidos daban al primero una ventaja cercana a los veinte puntos. Arropado por el gobierno federal, bajo el padrinazgo político de Luis Videgaray, quien primero lo hizo subsecretario de Comunicaciones y luego lo mandó candidato a tierras colimenses, Peralta se ha desencanchado de tal manera en la contienda, que Preciado lo ha empatado técnicamente. Hay días incluso en que el candidato del PAN está arriba unos puntos y luego el del PRI en otros, y así se teje un cordón en trenza que atenaza la elección.

Colima puede ser la gran sorpresa de esta elección y el PAN podría dar campanazo en esta tierra que desde hace 86 años ha sido gobernada sólo por el PRI, y obviamente por el papá y el abuelo del PRI: el PRM y el PNR. No conoce la alternancia en lo local y ello ha producido la tragedia actual, inseguridad y violencia, desempleo creciente, un desastre económico frente a su potencial turístico, una pesada deuda pública sin inversión productiva o infraestructura a la vista, y acto seguido, la corrupción política en diversos flancos, a partir de varios negocios, dominado el escenario por uno de los grupos políticos más corruptos del priísmo en el país. Mario Anguiano, el actual gobernador, encabeza la lista de sospechosos de un enriquecimiento ilícito y se lleva la medalla de la incompetencia gubernamental desde hace décadas. El ambiente es preciso para poner fin a la oligarquía, y es muy probable que ocurra, incluso con amplio margen.

La hazaña principal que lo ha conseguido, no hay duda, es el desempeño en tierra y aire del candidato panista al que ya nadie esperaba en este proceso electoral; ni él mismo tenía ya esa intención. Se esperaba al alcalde panista de Manzanillo, Virgilio Mendoza Amezcua, quien se perfilaba como el candidato natural del PAN, con buena imagen. Pero el secretario de Hacienda, Luis Videgaray -dueño de la inexplicable casa de Malinalco-, mostró por su ahijado otra faceta de sus malas artes: operó la cooptación del alcalde y logró bajarlo de la aspiración por la que había trabajado un par de años antes. A ciencia cierta, no sabemos si lo compraron, pero de que fue adquirido no hay duda, resultó candidato a diputado federal plurinominal por el PVEM. De los que sin duda llegarán.

Videgaray no logró despejarle la contienda a Peralta, pues con renovadas energías Jorge Luis Preciado aceptó dejar la coordinación del grupo de senadores del PAN y emprender la ruta de regreso a su primera idea cuando llegó a la Cámara Alta: ser gobernador de su tierra, a la que conoce como la palma de su mano, y mano que se la extiende a cualquiera. A diferencia del pirruris que ha resultado el exsubsecretario de Comunicaciones en eso de mezclarse con la gente. Un breve video que circula en las redes da cuenta del momento en que el abanderado priísta rehúsa saludar de mano a un carnicero que le abre la palma para apretar la de él y éste se saca, tomándole mejor el brazo para no traerse entre sus dedos algún pedacillo de carne. La imagen es ilustrativa de lo que pasa en Colima, un sentimiento popular que contrasta la trayectoria sui generis de un hombre de origen humilde, con un estilo muy propio y desenfadado que vino “desde abajo con trabajo” y llegó a presidir la Junta de Coordinación Política del Senado; en cambio el otro que fue enviado desde Los Pinos, no logra conectar con el pueblo, así se quiera presentar como el autor de la reforma en telecomunicaciones “que eliminó la larga distancia”. Cosa que también es mentira.

El signo más claro del vuelco electoral es la conducta del propio gobernador Mario Anguiano, ya metido de plano en la campaña priísta, la que paradójicamente ofrece un cambio a los electores y pretendió disociarse del mandatario al inicio del proceso. La estructura del gobierno ha sido transferida a puestos del PRI y de la campaña. El contralor estatal, Luis Gaytán cabrera, dejó su importante función para hacerse coordinador de la estrategia “sin candidato”; el secretario general de Gobierno, Rogelio Rueda Sánchez, renunció para hacerse “vocero” de Peralta; el presidente municipal de Colima, emigró de la alcaldía para jefaturar al PRI estatal.

También como ribete que ilustra el ocaso de una monarquía local que heredó durante décadas puestos de gobierno y cargos de elección, destacan las candidaturas de “las esposas”; por el II distrito a la diputación federal participa la viuda del gobernador Gustavo Vázquez, Norma Galindo; por el I distrito a la diputación local, Hilda Ceballos Llerenas, esposa del ex gobernador Fernando Moreno Peña, y por el III distrito también local, Alma Delia Arriola, esposa del actual gobernador.

El hecho más reciente que confirma que el barco le hace agua a los del PRI, es la utilización del ministerio público local para detener ilegalmente a brigadistas del PAN, acusados sin prueba ni denuncia alguna de “cooptación del voto”. Un manejo atrabiliario, injusto, privó ilegalmente de la libertad por un día a tres personas que ha causado revuelo e irritación, en lugar de temor, el verdadero propósito de la medida. Todo se junta en Colima para el triunfo del PAN, viene un nuevo territorio de alternancia. Por lo pronto Roberto Gil, Jorge Luis Lavalle y un servidor, estamos a punto de ganar ¡una jugosa apuesta…!

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