Menu
 


* Basa su investigación en códices prehispánicos; “su objetivo es en esencia la arqueología de la zona”: García Samper

Coautores de la obra, María de la Asunción García Samper y a su diestra Juan Aguilar Cuevas; a la derecha, el doctor Hernán Correa Ortíz y Arturo Hernández Buendía, originario de Tecalco. A la izquierda, Esperanza Martínez Hernández, quien coordinó la presentación.

Jorge Villa Acevedo/texto y fotos / Red-Accion | jueves 12 de abril de 2018

San Pablo Tecalco, Méx, 12 de abril.- Una fundación mítica es la creación de San Pablo Tecalco. Por su orígenes. Por reconstruir su historia, para el presente. Por su lucha por el reconocimiento de sus derechos como pueblo hídrico, así como los del Cerro de Tecalco, por su valor patrimonial.

En este punto ubicado al noreste fuera de la Ciudad de México fue presentado el libro “Tecalco, un Altepetl Chichimeca Pame. Presencia y Fundación siglo IX al XVI” por sus autores María de la Asunción García Samper y Juan Aguilar Cuevas, ambos del Centro de Estudios Mesoamericanos, A.C., el 7 de abril anterior.

“Tecalco, un Altepetl Chichimeca Pame. Presencia y Fundación siglo IX al XVI” tiene un complemento adicional al término del texto: Glosario de Términos Arquitectónicos.

Y para redescubrir la importancia de este altepetl o asentamiento étnico y territorial como forma de organización social y política que fue de los pueblos indígenas mesoamericanos en el Posclásico (1200-1521), y en este caso particular de la Cuenca de México, acompañaron la primicia por la obra dos especialistas: Arturo Hernández Buendía, nacido en Tecalco y estudioso de su comunidad ancestral, y Hernán Correa Ortíz, doctor en Estudios Latinoamericanos, originario de Colombia.

Previo al tema, hubo un agradecimiento general a todas las personas asistentes, al grupo de vecinos que están dedicados a las actividades del pueblo y en lo particular al profesor Antonio Bosques Plascencia, director de la Escuela Primaria “José María Morelos y Pavón”, sede del encuentro cultural.

Hubo un agradecimiento general a todas las personas asistentes, al grupo de vecinos dedicados a las actividades del pueblo y en particular al profesor Antonio Bosques Plascencia, director de la Escuela Primaria “José María Morelos y Pavón”, sede del evento cultural.

Desde el Cerro de Tecalco o de Chiconauhtla

Escriben los autores que el Cerro de Chiconautla (Chiconauhtla o de Tecalco) tiene muchos secretos maravillosos que “estamos tratando de mostrar en este libro”, porque describe el “importante tesoro ecológico cultural y patrimonial que nos da identidad como pueblos originarios hídricos del noroeste de la Cuenca de México”, además del respectivo significado cultural que tiene para éstos “defender su territorio y su cerro, agua y sobre todo, el respeto y libertad”.

Y en ese sentido apunta la observación expuesta del también catedrático, Hernán Correa, cuando enfatiza que el libro “Tecalco, un Altepetl Chichimeca Pame” está “puesto en función de la defensa de los recursos de los pueblos.

Participaciones con preguntas, ideas y propuestas fue el denominador.
Defensa de los recursos

“Destacar que los mismos pueblos son los que cobran conciencia de la necesidad de entender su identidad histórica, para la defensa de los recursos”, y eso no es un proceso acabado, “no se vive con una identidad heredada, sino que ésta se reconstruye en función de intereses particulares”, explicó quien en la UNAM realizó sus estudios sobre Mesoamérica.

"LA VIDA DE TECALCO SURGIÓ DEL CERRO DE CHICONAUHTLA, DE ÉL SE FORJÓ NUESTRA CULTURA ANCESTRAL, Y DE SU EXISTENCIA DEPENDERÁ QUE MANTENGAMOS UNA VIDA PLENA, DIGNA Y ARRAIGADA A UNA IDENTIDAD PROPIA", reza en la parte superior de una lona que ofrece con detalle la estrecha relación entre las propiedades del Cerro y el ciclo del agua. Los mensajeros: "Vecinos del Cerro de Chiconauhtla, por su defensa".

García Samper


Autores de la obra y presentadores de la misma, durante las sesión de preguntas.

La coautora del libro, María de la Asunción García Samper, arqueóloga, explicó que la investigación de su obra la fundamentaron en cuatro importantes códices que pertenecen al grupo de los Chichimecas y su visión esencial es la arqueología de la zona, de acuerdo en gran parte con datos que describen esos manuscritos antiguos e incluso, en su búsqueda, sin excavaciones, determinar particularidades específicas de hallazgos o documentos en base en lo que en arqueología se llama trabajo de retrospección.

La profesionista explicó que derivado de lo explorado, se revela que en la Sierra de Guadalupe ya existían dos estructuras muy importantes de su desarrollo arqueológico: la de Tonatzin y la de Cuautlicue, donde se hallaron vestigios y subrayó que la Sierra está plagada de asentamientos prehispánicos.

Así, la Sierra de Guadalupe Tonantzin Cuautlicue políticamente abarca una gran extensión de la delegación Gustavo A. Madero y la otra de los municipios mexiquenses de Coacalco, Tlalnepantla, Tultitlán y Ecatepec.

Aguilar Cuevas

Coautor de la obra científica, asimismo, Juan Aguilar Cuevas aclaró la toponimia de Tecalco, su nombre original, basado en tres vocablos: tetl-piedra, calli-casa y el sufijo que los une co-en, topónimo que hace el estudioso de las lenguas indígenas de México, Antonio Peñafiel, basado en la interpretación etimológica que “toma Orozco y Berra de la Matrícula de los Tributos”, como apunta el libro. Así, el significado de Tecalco es “en el lugar que hay palacio real”, entre varias acepciones semejantes.

Un objetivo más del libro “Tecalco, un Altepetl Chichimeca Pame. Presencia y Fundación siglo IX al XVI” -afirmó Aguilar Cuevas ante el auditorio-, es dejar “un fundamento que ayude a la defensa del Cerro de Chiconautla y la explotación minera excesiva que están haciendo en la zona, para evitar que sigan destruyendo vestigios y patrimonios que es de todos ustedes”.

El significado de Tecalco es “en el lugar que hay palacio real”, entre una de varias acepciones; para la arqueóloga García Samper uno de los objetivos del libro es arqueológico.








Publicar un comentario Blogger

 
Top