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Miércoles 17 de diciembre de 2014

Sin duda que el regreso del tricolor a Los Pinos no llenó siquiera las expectativas de sus seguidores, patrocinadores y demás que esperaban no solo servirse con la cuchara grande, sino que esperaban que volverían a contar con paz pública para seguir el ejemplo del alcalde San Blas, catalogado como el mejor de 2014, de “llevarse poquito” pero hacer obras a favor de los gobernados.

Ahora el innombrable habla de Telmex que privatizó, su hermano es exonerado de tantos delitos que cometió, no encuentran al asesino de su otro hermano y las razones por las que fue ultimado, hay un nuevo empresario preferido que da casas a sus abonados por los contratos recibidos, en tanto que sus legisladores se niegan a poner en marcha el sistema anticorrupción que puede exhibirlos.

Por si fuera poco, el país se deshace por los intereses que cada uno de los virreyes defiende, por omisión en el cumplimiento de la ley, ya que lo importa a los actores políticos es la defensa de sus posiciones no los intereses del país.

Es el México que termina 2014 con un gobierno que da prioridad a su imagen y no a las necesidades de la población, a sus demandas, a sus prioridades, sino a los intereses de quienes lo llevaron a Los Pinos.

Las regiones del país en manos de la delincuencia, de los grupos regionales de poder que actúan con total impunidad, de los poderes gremiales que ante la ausencia de las instituciones del Estado imponen sus condiciones a los gobernantes o bien estos llegaron gracias a ellos y les deben el puesto.

Tan lamentable es el estado de nuestra Nación, que México reconocido por Cuba como su mejor aliado al triunfo de su revolución, optó por cambiarnos por sus aliados económicos en la isla, para mejorar su relación con Estados Unidos, tan maltrecha por la crisis de los misiles durante medio siglo.

¿Quién confía en México? Si somos el ejemplo de impunidad mundial donde puedes hacer lo que se venga en gana y tener la seguridad de que no serás reconvenido por ninguna autoridad y muchos menos castigado en cualquier parte del territorio nacional, porque no existe quien haga cumplir la ley, solo actores políticos que posan para la foto y que emiten declaraciones que nunca cumplen y retan a sus contrincantes, pero que es pura simulación.


La falta de cultura de la legalidad es tan cotidiano que nos parece algo normal lo que pasa en nuestro entorno, al grado que si no hubiera ejecutados en Ecatepec, secuestros en Nezahualcóyotl, balazos en Michoacán entre delincuentes uniformados por el gobierno y autodefensas, maestros de la agresión en Guerrero, docentes que toman plazas en Oaxaca, asesinos en Tamaulipas, homicidios de activistas frente al palacio de gobierno de Chihuahua, menores quemados en Sonora y podríamos seguir recorriendo la geografía del país, pensaríamos que estamos en otra nación.

Esa es la realidad del México del siglo XXI a la que nos han llevado el PAN y el PRI a nivel federal y a nivel local los demás institutos políticos que han gobernado y gobiernan con fines más electorales y de poder, que dé servicio a la ciudadanía y a las familias mexicanas.

Es claro que el proceso electoral en marcha sin fiscal contra los delitos electorales que pueden suscitarse, sin fiscal anticorrupción que prevenga que no se desvíen recursos públicos a favor de candidatos y partidos, sin fiscal general de la República que con autonomía procure la justicia para los mexicanos sin línea política y a favor de unos y en contra de muchos, como sucede hasta ahora, los administradores de justicia seguirán garantizado la impunidad de casi el 100% de los delitos que se denuncian en México.

Es tiempo de mejorar el pacto federal y terminar con la genuflexión de los alcaldes ante los ejecutivos estatales y de estos ante el ejecutivo federal, como una forma de recibir algo para sus gobiernos, dentro de este centralismo federalizado que ahora se pretende arraigar como en la época del santanismo en el México del siglo XIX. Así no avanzamos, vamos hacia atrás.

La seguridad de la vida y patrimonio de los mexicanos es responsabilidad del Estado Mexicano para que a través de sus instituciones, la garantice a todos sin discriminación de color alguno como vemos que sucede en muchas regiones.

Pero no será clonando a los Ríos Galeana en todos los estados como esto sucederá, sino generando las condiciones economías y sociales para que las regiones detonen, con policía cercana a la gente y no malgastar tantos recursos en seguridad que no dan resultados por ningún lado, solo más violencia.

Necesitamos un Jefe de Estado sin Casa Blanca, reconocido como autoridad no reprobada por la mayoría, que cumpla la ley, que acepte las críticas de sus gobernados que son sus mandantes y no utilice la fuerza militar para sacarlos de sus eventos, para poder avanzar. Si no lo tenemos, es tiempo para formarlo.

Terminamos 2014 en las peores condiciones que país alguno pudiera esperar. El 2015 tiene indicios de que podría ser peor, pero todo depende de los mexicanos para que esto cambie o nos hundamos. Tú tienes la respuesta.

Pero lo más importante es lo que usted, amigo, amiga del México Real opina.


uliseshj@outlook.com, @legislativo_tv, #legislativotv

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