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“Lo que Peña Nieto llama ‘mal humor’ es en realidad nuestra indignación y repudio con respecto a la situación actual. (…) tenemos una maravillosa historia y una gran cultura que de ninguna manera nos condena a un futuro de pobreza, represión, corrupción y violencia. Ya basta de echarle la culpa a las víctimas.”


Atenco 10 años, 4 de mayo de 2006 in memoriam, la lucha sigue

Lunes 2 de mayo de 2016

El país se cae y se vende en pedazos a nuestro alrededor, pero de acuerdo con el presidente de la República el problema más importante de la nación sería nuestro “mal humor social”. Enrique Peña Nieto cada vez se parece más a Vicente Fox, de quien se rumoraba que tomaba fuertes dosis de Prozac para evitar caer en la depresión y seguir sonriendo cínicamente en medio de la destrucción que iba generando en el país. Así como cuando Peña Nieto insistió que los mexicanos tendríamos que simplemente “superar” el dolor causado por la pérdida de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, hoy una vez más el ocupante de Los Pinos nos ofrece consejos tomados de algún libro de autoayuda de cuestionable calidad.

Habría que recomendarle al señor presidente que deje de hojear la reducida biblioteca que Angélica Rivera se ha esforzado en acumular a lo largo de los años en la “Casa Blanca”, para mejor dar una vuelta a la Biblioteca Nacional y echarse un clavado a las grandes obras de historia y de filosofía ahí reunidas.

No lo hará, desde luego. No solamente porque Peña Nieto mismo ha confesado que la lectura y la cultura no son sus fuertes, sino porque la consciente comunidad estudiantil de la Universidad Nacional Autónoma de México muy difícilmente permitiría que el actual ocupante de Los Pinos paseara tranquilamente por Ciudad Universitaria. Si en el simulacro electoral celebrado en mayo de 2012 Peña Nieto recibió solamente 5% de la votación, hoy seguramente el porcentaje sería mucho menor, probablemente cercano a cero.

En las últimas semanas se han multiplicado las señales de que el gobierno actual se encuentra en franca bancarrota. El informe final del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) ha demostrado que el gobierno federal fabricó la “verdad histórica” sobre los estudiantes de Ayotzinapa a partir de la tortura, declaraciones falsas y la siembra de pruebas. Y el nuevo Acuerdo Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés) busca avanzar de manera definitiva con la privatización de toda la economía nacional así como entregar a México entero en bandeja de plata a las corporaciones trasnacionales (véase: http://ow.ly/4ncpTW).

Mientras, ha ocurrido un accidente de proporciones históricas, que podría haber sido evitado con un mantenimiento y procedimientos adecuados, en las instalaciones petroleras privatizadas de Coatzacoalcos, Veracruz, causando docenas de muertos y cientos de heridos. En Guerrero, la violencia se encuentra fuera de control y ha caído abatido otro periodista valiente, Francisco Pacheco Beltrán, víctima de la impunidad fomentada desde el narcoestado mexicano. Y en Chiapas, más maestros en lucha han sido llevados a cárceles de alta seguridad como presos políticos por el señor Nuño, en castigo por su resistencia a la implementación de una reforma educativa retrógrada y neoliberal.

Tanto la organización Reporteros sin Fronteras (véase: http://ow.ly/4ncnVk) como Freedom House (véase: http://ow.ly/4nco8y) han emitido nuevos informes que reprueban contundentemente a México en materia de libertad de expresión. Hasta el Departamento de Estado de Estados Unidos y la candidata Hillary Clinton han expresado su preocupación con respecto a la grave crisis de derechos humanos que se vive hoy en el país y que ellos mismos han fomentado con sus irresponsables acciones y omisiones.

Mientras, el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, y su asesor estrella, Juan Ramón de la Fuente, han invitado a una serie de personajes con negros historiales a sumarse al equipo de redacción de la propuesta de nueva constitución para la Ciudad de México. De entre ellos se destaca quien fungía como representante del gobernador de Veracruz, Javier Duarte, en el Distrito Federal durante 2015, el año en que fueron asesinados en la colonia Narvarte el colaborador de Proceso, Rubén Espinosa, junto con la activista veracruzana Nadia Vera. También se suman al mismo grupo individuos como Jorge Castañeda, Luis de la Calle, Jesús Reyes Heroles y Ángeles Mastretta. El perfil de este equipo de redacción constituye una abierta burla a las convicciones libertarias de los capitalinos.

¿Los mexicanos merecemos esta desgracia?

Fue el francés ultraconservador ¬Joseph de Maistre, un filósofo y activista que combatía frontalmente los logros de la Revolución Francesa a finales del siglo XVIII, quien hizo famosa la frase de “cada pueblo tiene el gobierno que se merece”. Hoy se utiliza el mismo mito con el fin de destruir el legado de la Revolución Mexicana así como domar el espíritu digno y rebelde del pueblo mexicano.

Todos los días somos testigos de una multitud de acciones de protesta, de movilización y de valentía de parte de periodistas, estudiantes, maestros, candidatos honestos y activistas sociales a lo largo y ancho del país. Todos los días millones de mexicanos se levantan a trabajar y a llevar sus hijos a la escuela, aun sabiendo que no recibirán un salario justo o una educación de calidad como se merecen. Y todos los días miles de niños y niñas sueñan con un mejor futuro, aun sabiendo que la narcopolítica está acabando con su país.

Lo que Peña Nieto llama “mal humor” es en realidad nuestra indignación y repudio con respecto a la situación actual. Los mexicanos y las mexicanas tenemos una maravillosa historia y una gran cultura que de ninguna manera nos condena a un futuro de pobreza, represión, corrupción y violencia. Ya basta de echarle la culpa a las víctimas.

La autocrítica, sin embargo, es sana y necesaria. Por ejemplo, es importante señalar que los dignos padres de familia de Ayotzinapa cometen un grave error político con su insistencia en reunirse de nuevo con Peña Nieto y Miguel Ángel Osorio Chong. De lo que no se dan cuenta estos ejemplares luchadores sociales es que con este tipo de demandas legitiman a las instituciones estatales responsables precisamente por la desaparición de sus hijos.

En lugar de insistir en otra reunión inútil con el mal gobierno, habría que reiterar la demanda de que Peña Nieto renuncie a su cargo así como trabajar de manera autónoma desde la sociedad para ir preparando el relevo, político y social, a la actual administración llena de narcotraficantes y criminales. México merece más.

www.johnackerman.blogspot.com

Twitter: @JohnMAckerman

Publicado en Revista Proceso No. 2061

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