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“¡Claro!, no todo el periodismo tenía que ser como el que se practica en la hacienda llamada Estado de México…”.


Presentación de la plataforma MéxicoLeaks, en el Centro Cultural Digital. Foto: Francisco Gómez
Francisco Gómez | sábado 14 de marzo de 2015

Ciudad de México., 13 de marzo. La reinstalación inmediata de los periodista Daniel Lizárraga e Irving Huerta, es la respuesta necesaria y puntual del equipo de Carmen Aristegui al emporio televisivo de MVS, que unilateralmente despidió a ambos periodistas la tarde de ayer jueves, so pretexto de que ambos profesionistas de la comunicación usaron “indebidamente” recursos e infraestructura de MVS para integrar sus importantes esfuerzos a la plataforma alternativa de comunicación denominada MexicoLeaks.

Evidentemente MexicoLeaks es el pretexto, y MVS el instrumento para la venganza del gobierno de El Pequeño Nieto, EPN, y sus secuaces, quienes así pretenden desquitarse de las descomunales exhibidas de corrupción, realizadas, entre otros, por un reducido pero lúcido equipo de periodistas mexicanos. Y es que EPN y sus prestanombres, fueron literalmente sorprendidos con las manos en las arcas, pero no cuando ya estaban instalados en la presidencia, sino desde antes.
¡Claro!, no todo el periodismo tenía que ser como el que se practica en la hacienda llamada Estado de México…

Nuevamente el enloquecido monstruo ha retrocedido para lanzarse con garras y colmillos, situación que no debe extrañar a nadie, pues hace muy pocos años también los gobiernos del Partido Acción Nacional, PAN, hicieron lo mismo contra José Gutiérrez Vivó, de “Grupo Monitor”, a quien la familia Aguirre, del oficialista consorcio monopólico “Radio Centro”, destruyó; pocos años atrás las víctimas fueron los cooperativistas de los periódicos “La Prensa” y “Excélsior”, en la capital del país, medios impresos que fueron regalados por el torvo Vicente Fox a la mafia de la familia Vázquez Raña, justamente la misma que hoy está por usufructuar un nuevo canal de televisión, igual que la familia Aguirre.

Eso en la capital del país, y en provincia algo similar fue sucediendo antes con las empresas periodísticas que eran de propiedad estatal, es decir, los medios impresos hermanos de lo que fue el periódico “El Nacional”, y que gradualmente fueron pasando a manos de los amigos del poder, en algunos casos con sangrientas disputas, como el caso del desaparecido periódico “El Sonorense”, parte de cuya historia final conocí y padecí personalmente.

La censura y corrupción que producen los toboganes de dinero han intentado permanentemente destruir interesantes proyectos periodísticos, transformando esos sueños de libertad en papel de baño (los periódicos “Milenio”, ejemplo de lambisconería oficial escrita), pero también esas historias afortunadamente hicieron posible en su momento el surgimiento del periódico “La Jornada”, y desde luego de la revista “Proceso”.

La solidaridad con Carmen Aristegui y su equipo es absolutamente necesaria, como indispensable también correr es la voz sobre la intentona cada vez mayor de la salvaje vuelta al pasado en México por parte de los mismos de siempre, el duopolio de los Partidos Revolucionario Institucional, y Acción Nacional. Igualito que en el porfirismo...

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