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* Doña Ana tiene 65 años y quiere superarse  * Municipio registra 2.9% de analfabetismo según INEGI

* Acuden a la Casa de la Mujer de Ciudad Cuauhtémoc; reciben asesoría certificada del INEA 
 
Enseñan a leer y escribir a 108 adultos mayores en la colonia Ciudad Cuahutémoc en Ecatepec, informó el gobierno municipal.

Red-Accion | Ecatepec, Méx., domingo 21 de abril de 2019

Doña Aña aprende a leer y escribir. Todos los lunes, miércoles y viernes acude a la Casa de la Mujer de Ciudad Cuauhtémoc, donde recibe apoyo de la maestra Cuquita, asesora certificada del Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA).

La mujer de 65 años de edad es vecina de dicha comunidad y actualmente estudia para abandonar las filas del analfabetismo. Desde muy joven desempeñó el oficio de costurera para brindar a sus hijas la educación a la que ella no tuvo acceso. Recuerda que hizo grandes esfuerzos para sacarlas adelante.

Los módulos educativos en los que los adultos participan son equivalentes a cursar el nivel de primaria y el contenido que reciben se centra en áreas prácticas. Fotos CS/AM.

“Mi hija mayor es contadora, estudió hasta Xochimilco por cuatro años. Todos los días la iba a dejar a las cinco de la mañana a la carretera para que tomara su camión. Siempre les dije: ‘Para burra estoy yo, ustedes échenle ganas’. Me siento muy orgullosa de que ahora sea una profesionista”, comparte.

Actualmente sus dos hijas son independientes y doña Ana decidió aprender a leer y escribir para ser más autosuficiente, ya que cosas cotidianas como leer el letrero de un camión o el de una oferta en el mercado, eran imposibles hasta hace unos meses.

Los adultos participantes se centran en áreas prácticas que contribuyen a mejorar su estilo de vida diario, por ejemplo, lectura, escritura, cuentas útiles o aritmética.

Como ella, otros 107 adultos mayores de Ecatepec acuden a la Casa de la Mujer de Ciudad Cuauhtémoc, del Instituto de la Mujer municipal, donde se instruyen de manera gratuita en la lectura y escritura, además de operaciones matemáticas básicas. Ahí también encuentran la compañía de más personas de su edad, con las que realizan otras actividades como manualidades, bailables, obras de teatro y hasta recitales.

Los módulos educativos en los que los adultos participan son equivalentes a cursar el nivel de primaria y el contenido que reciben se centra en áreas prácticas que contribuyen a mejorar su estilo de vida diario; por ejemplo, lectura, escritura, cuentas útiles (matemáticas) y figuras y medidas.

El módulo 1 dura seis meses y hay quienes necesitan un poco más de tiempo, otros ya tienen nociones de los temas, expresa la profesora mientras mira a sus alumnos.

De acuerdo con la dependencia de los censos, INEGI, 2.9% de los habitantes de Ecatepec mayores de 15 años son analfabetas, lo que representa una cifra menor a la media nacional.

María del Refugio Velázquez, mejor conocida por la comunidad como “la maestra Cuquita”, ha instruido a adultos mayores por más de 16 años en este centro comunitario en el que también acuden mujeres jóvenes a recibir talleres de autoempleo y ayuda psicológica, entre otros servicios.

La maestra Cuquita es voluntaria, es decir no percibe alguna remuneración económica por su labor, sin embargo lo hace con mucha entrega, con “calidad y calidez”, en palabras de ella.

María del Refugio Velázquez, mejor conocida por la comunidad como “la maestra Cuquita”, ha instruido a adultos mayores por más de 16 años en este centro comunitario.

“Cada niño es diferente -dice la maestra refiriéndose a los abuelitos-. Pueden inscribirse cuando gusten, no hay una fecha de inicio de curso”.

El módulo 1 dura seis meses y hay quienes necesitan un poco más de tiempo, otros ya tienen nociones de los temas, expresa la profesora mientras mira a sus alumnos.

Rememorando más de tres lustros de trabajo, a su mente llega el recuerdo de Dolores, una ex alumna que hace algunos años acudió a ella para aprender a leer y escribir, con la esperanza de escribirle una carta a sus hijos, una en la que pudiera poner todo lo que sentía por ellos.

“Empezó hace como unos cinco años. Decía que quería estudiar, quería aprender a escribir su nombre porque quería escribirles una cartita a sus hijos, ellos ya tenían muchos años viviendo en otra parte, no quería decírselos por teléfono, quería plasmarlo al escribirlo”, relata la asesora del INEA.





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