Recuerdo desde la niñez que el discurso o panegírico que se pronunciaban al pie de la fosa antes de sepultar a un ser querido o de un personaje público, en su honor y recuerdo, se le conocía como “ORACIÓN FÚNEBRE”; la historia registra verdaderas piezas literarias en prosa y en verso en honor de..."
OPINIÓN
COMENTARIO A TIEMPO
Por Teodoro Rentería
Arróyave
Martes 28 de julio de 2026
LA SANTÍSIMA TRINIDAD, DOLORES HIDALGO, GUANAJUATO. Recuerdo
desde la niñez que el discurso o panegírico que se pronunciaban al pie de la
fosa antes de sepultar a un ser querido o de un personaje público, en su honor
y recuerdo, se le conocía como “ORACIÓN FÚNEBRE”; la historia registra
verdaderas piezas literarias en prosa y en verso en honor de patricios, de
grandes personajes de la ciencia, la educación, la cultura, del arte, de la
política, de la comunicación y del periodismo; inclusive en los núcleos familiares
se sigue con esta emotiva costumbre que no sólo son expresiones del sentimiento
sino piezas literarias para enaltecer las cualidades que nos legó, que nos
heredó al que despedimos en su viaje al eterno éter.
Nuestro compañero, camarada, colega muy reconocido por su
profesionalismo y valentía, Francisco Alejandro Leyva Aguilar, asesinado por un
grupo de miserables y me estoy refiriendo no sólo a los esbirros sino en forma
directa al o a los autores intelectuales, después de solemnes exequias en la
Casa del Periodista de Oaxaca, fue sepultado en el Panteón General de la ciudad
capital de su estado natal Oaxaca del mismo nombre.
Ahí, al pie del que ahora es el lugar de su descanso final,
la oración fúnebre fue pronunciada por el colega periodista, Luis Javier
Hernández Córdova, compañero de mil batallas de Alejandro, dirigente de la
Asociación de Periodista de Oaxaca y presidente de la Federación de
Asociaciones de Periodistas Mexicanos, FAPERMEX, contenido todo que después
rescató en la computadora de la mesa de redacción y al que me uno como amigo,
colega y presidente del Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo,
CONALIPE, institución académica de la que fue miembro distinguido Francisco
Alejandro. Esta es su elogia:
“Paanchooo... Espero que estés descansando en paz, y quiero
pedirte disculpas por qué el propio ajetreo por la cobarde manera en que fuiste
ultimado me obnubiló y se me olvidó llevar una cerveza y un buen mezcal para
brindar contigo ahí, en la tumba que hoy ya es tu última morada.
“Sé que allá en el arcano, en la lontananza, al lado del
creador del Universo, me estás respondiendo: Guuuuichooo, y me estarás
reclamando por la última copa...pero, ya ves cómo es esto, no lo esperábamos
tan pronto...aunque ya lo esperábamos, y sabíamos perfectamente que era una
muerte anunciada, y tú con antelación diste nombres y razones de los posibles
autores intelectuales. Aunque podría haber otros cuya intelectualidad no se les
da.
“Pancho, me pegó muy duro la forma tan ruin y cobarde como
te acribillaron, y me recordó la misma cobardía de quien mató a Manuel Buendía
Téllez Girón, quien murió hace años por la misma causa al igual que tú:
escribir la verdad y esgrimir la pluma como escudo y espada por la libertad de
expresión y de prensa, por creer que si se puede combatir contra molinos de
viento. Por cierto, te jactabas siempre de haber leído muchas veces la genial
obra de Cervantes. Te encantaba leer y si, observé muchas veces la forma como
aplicabas las lecturas en el quehacer periodístico.
“Cuando te despedimos en tu última morada, nunca pude ver de
dónde salió volando ese Moscardón y que dio varias vueltas entre los
dolientes... ¿Eras tú? ¿Era tu último zumbido? O... ¿qué mensaje nos querías
dejar? Yo percibí que estabas comunicando tu última voluntad, nos estabas
pidiendo a los periodistas “libre pensadores” que continuemos en esa lucha
contra de los que siempre señalaste o denunciaste por la corrupción, la
indolencia oficial, el guachicoleo, la narcopolítica, el nepotismo, la negligencia,
el abuso del poder, el amiguismo, la improvisación oficial, los abusos y
enriquecimiento ilícito al amparo de ese poder.
“Teníamos sueños y planes, lo sé, queríamos dignificar el
quehacer periodístico, buscar la manera de erradicar la improvisación, acotar a
los advenedizos, usurpadores y vividores. A los lisonjeros del poder, a los
amanuenses, a todos aquellos que venden su dignidad por un plato de lentejas, o
que acuden presurosos al menor chasquido a la voz del amo.
“Al eliminarte, cortaron un fuerte roble del periodismo,
pero quién o quiénes lo hicieron, hoy deben de saber que ese roble tenía un
grueso tronco y muchas raíces, y que ese roble resurgirá desde sus raíces para
dar nuevas ramas y convertirse en un fuerte roble, por qué la política y el
poder son efímeros, pero el periodismo es eterno, por qué el periodismo y desde
el periodismo se ha escrito la historia de la humanidad.
“Alejandro Leyva Aguilar ( Paaaaannnchoo) ya no pude
regalarte la casaca, la gorra y el rompevientos térmico que nos dio la
secretaria general de la Asociación Nacional de Periodistas de la República
Popular de China, y que tú me pediste ahora que ya te habían contratado como
corresponsal de una de las más importantes agencias de noticias de ese país....
También quedó pendiente otro viaje a China en unos meses más.
“Lo que lamento es que en tu féretro no se nos ocurrió
adjuntarte tu guitarra, un buen mezcal, y un buen café de Pluma, por qué
apuesto que en el más allá vas a organizar una buenas, buenas bohemias, por qué
donde llegas prendes lumbre, ya ves en China, te aventaste un buen palomazo con
una guitarra, por cierto, muy moderna que te prestaron.
“De que disfrutaste de la vida ¡vaya que la disfrutaste!:
bohemia, buen mezcal, buenos libros, buen café, viajes y buenas compañías.
“Y hacer periodismo como a ti te gustaba hacerlo. ¿Qué más
se puedes pedir? Jodidos quienes ordenaron tu muerte, por qué por más poder y
dinero que puedan tener nunca podrán disfrutar de la paz y la tranquilidad, por
qué su conciencia nunca se los permitirá, por qué siempre estarán en espera del
ineludible karma. Hoy, como lo dije ayer frente a tu tumba: creo en mi Santo
Padre y sé que es el único y justo juez, pongo en sus manos a los responsables
del cobarde y artero crimen de mi amigo Francisco Alejandro Leyva Aguilar.
¡Descansa en paz colega, Hermano, Amigo!”. (teodororenteriaa@gmail.com).
Periodista y escritor; presidente del Colegio Nacional de Licenciados
en Periodismo, CONALIPE; presidente de honor de la Federación Latinoamericana
de Periodistas, FELAP; presidente fundador y vitalicio honorario de la
Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos, FAPERMEX, Doctor Honoris
Causa por la Universidad Internacional, Académico de Número y director de
Comunicación de la Academia Nacional de Historia y Geografía, ANHG. Agradeceré
sus comentarios y críticas en teodororenteriaa@gmail.com Nos escuchamos en las
frecuencias en toda la República de Libertas Radio. Le invitamos a visitar: www.felap.info, www.ciap-felap.org, www.fapermex.org, y el portal: www.irradianoticias.com
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