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* “Es difícil que se reponga el procedimiento para una nueva terna para la CNDH, legítima demanda de ONG, académicos y activistas que por años han trabajado por los derechos humanos en México, que consideran un proceso viciado de origen”.
* “Tampoco abona confundir ni estigmatizar negativamente a Rosario Piedra Ibarra, que no es ninguna advenediza ni contraria al movimiento social, al contrario; tampoco impedir por la fuerza su toma de protesta (…)” por parte del PAN en el Senado

Rosario Piedra, ombudsperson que tomó posesión legal ayer. RED TDT.

RED TDT1 / Publicado en 13 noviembre, 2019


LA BATALLA POR LA CNDH

Por Raúl Ramírez Baena*

En solidaridad con el pueblo de Bolivia y con su presidente constitucional 
Evo Morales


La disputa por la presidencia de la CNDH no escapa de la polarización en que ha caído la sociedad mexicana, sobre todo a partir de la llegada de AMLO a la presidencia.

El primer cambio de titular de la CNDH en la 4T ha resultado en una dura confrontación entre las dirigencias de la nueva oposición, el PAN, el PRD, Movimiento Ciudadano y el PRI con Morena y sus aliados, que en la sorda lucha política han expresado “fraude” en el conteo de votos en el Senado que dieron el gane a Rosario Piedra Ibarra.

En esta coyuntura se ha manifestado también dirigentes de ONG, activistas y académicos que protestan por considerar falta de transparencia e irregularidades en el procedimiento de elección de la terna a votar en el pleno del Senado.

Doña Rosario Ibarra de Piedra (madre de la recién nombrada titular de la CNDH, Rosario Piedra Ibarra), reconocida el mes pasado con la Medalla Belisario Domínguez, máxima presea que otorga el Senado mexicano, mantuvo siempre una firme postura crítica en torno a la CNDH, a la que llamó “engendro de Salinas”.

A pesar de haber sido postulada dos veces a la presidencia de la República en 1982 y 1988 por el Partido Revolucionario de los Trabajadores (la primea mujer candidata en el país); en 1985 diputada federal por el PRT, en 1994 nuevamente diputada federal por el PRD, y en el año 2006, senadora de la República bajo las signas del PT (por acuerdos parlamentarios), por convicción propia, Rosario Ibarra de Piedra nunca ha militado en partido alguno.

Su hija, Rosario Piedra Ibarra, no sólo milita en Morena, sino que fue una de sus fundadoras, dirigente y candidata en 2018 a una diputación federal en Nuevo León, que no ganó. Sin embargo, según la ley, esto no la descalifica para ser postulada a la presidencia de la CNDH (artículo 9º, fracción IV de la Ley de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos: “No desempeñar, ni haber desempeñado cargo de dirección nacional o estatal, en algún partido en el año anterior a su designación”).

Para aclarar, Rosario Ibarra de Piedra no es lo mismo que su hija Rosario Piedra Ibarra, víctima indirecta por la desaparición de su hermano Jesús Piedra Ibarra por el ejército. Participa activamente en el Comité ¡Eureka!, fundado por su madre, demandando la presentación de los presos, perseguidos, desaparecidos y exiliados políticos de la Guerra Sucia de los años 70 y 80, pionera en la lucha por los derechos humanos en México, madres que nunca han sido recibidas por presidente alguno, AMLO incluido.

Doña Rosario Ibarra sorprendió a todo México con el mensaje leído en el Senado por su hija Claudia Piedra en la entrega de la (medalla) Belisario Domínguez, dejando en manos de AMLO (no “regresándole”) la presea con la consigna de que se la devuelva “junto con la verdad sobre el paradero de nuestros queridos y adorados hijos y familiares y con la certeza de que la justicia anhelada por fin los ha cubierto con su velo protector. ¡Vivos los llevaron, vivos los queremos!”.

Es difícil que se reponga el procedimiento para una nueva terna para la CNDH, legítima demanda de ONG, académicos y activistas que por años han trabajado por los derechos humanos en México, que consideran un proceso viciado de origen.

Pero tampoco abona confundir ni estigmatizar negativamente a Rosario Piedra Ibarra, que no es ninguna advenediza ni contraria al movimiento social, al contrario; tampoco impedir por la fuerza su toma de protesta como lo ha anunciado la fracción del PAN en el Senado. Ni bombardear las redes sociales con bots, provocando la confusión con manipuladores mensajes ideologizados y contaminados, dignos de la peor época Macartista: “… sí hubo fraude en el nombramiento de la defensora de criminales y terroristas de la Liga Comunista 23 de Septiembre PT, Rosario Ibarra de Piedra, al frente de la CNDH (ya se aclaró, no se trata de Doña Rosario Ibarra sino de su hija, Rosario Piedra)”.

O estas otras perlas: “Es el fin de la autonomía de la CNDH, ahora cómplice de los ASESINATOS Y VIOLACIONES A DERECHOS HUMANOS de víctimas por parte de la Dictadura de López Obrador, ella defenderá solo criminales al servicio del presidente… Ella fue cómplice de sicarios comunistas y es ahora nombrada por MORENA como titular de Derechos Humanos. Rosario Ibarra de Piedra es una falsa activista, dedicada a la defensa de la impunidad criminal (amnisitia) (sic) en favor de criminales comunistas, creadora de la organización que funciona como lobby comunista, “Comité ¡EREKA!” (sic), dedicada a hacer apología de los crímenes perpetrados por los miembros de la ORGANIZACIÓN TERRORISTA Liga 23 de Septiembre, asesinos del empresario Eugenio Garza Sada…”.

Ahora, Rosario Piedra Ibarra, como presidenta de la CNDH, deberá demostrar congruencia en defensa de la independencia y autonomía de la institución, con la corriente crítica que representa, con la herencia de lucha de su madre y con la crítica fundamental que a la institución: el exceso de legalismo, de burocratismo, de altos salarios, de su alejamiento y poca empatía con las víctimas, de su lentitud y falta de seguimiento de sus resoluciones y de su zalamería con el mandatario en turno (con sus honrosas excepciones).

* Director de la Comisión Ciudadana de Derechos Humanos del Noroeste.

Texto original en RED TDT1  https://bit.ly/34YLhLB

Ra.

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