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* "De cómo tratamos el cuerpo de la mujer comprendemos nuestro nivel de humanidad", dijo este miércoles

El Papa Francisco habló ante miles de peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro para la tradicional misa de Año Nuevo. REFORMA/EFE.

Red-Accion | Ciudad de México, miércoles 1 de enero de 2020

El Papa Francisco se disculpó este miércoles por haber golpeado con enojo el brazo de una mujer cuando ella lo tomó de la mano y tiró de él, diciendo que había perdido la paciencia y dado un "mal ejemplo".

Su inusual disculpa se produjo después de su primera homilía del Año Nuevo para denunciar la violencia contra las mujeres, que comparó con profanar a Dios.



Da manotazo Papa a feligresa; "muchas veces perdemos la paciencia"

El incidente se produjo el martes por la noche en una caminata en la Plaza de San Pedro. La peregrina, que no ha sido identificada, inesperadamente agarró la mano del Papa, de 83 años, tirando de él hacia ella. Francisco, claramente disgustado, se liberó dándole un manotazo en el brazo.

"Muchas veces perdemos la paciencia, incluso yo, y me disculpo por el mal ejemplo de ayer", dijo el Papa a miles de peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro este miércoles al final de la tradicional misa de Año Nuevo.


El Pontífice emitió una condena directa al abuso de la mujer en la sociedad moderna durante el servicio, y señaló que "toda violencia infligida a la mujer es una profanación de Dios.

"Cuántas veces el cuerpo de la mujer se sacrifica en los altares profanos de la publicidad, del lucro, de la pornografía, explotado como un terreno para utilizar". El cuerpo de la mujer "debe ser liberado del consumismo, debe ser respetado y honrado", expresó el pontífice.

El Papa ha tratado regularmente de defender los derechos de las mujeres durante su pontificado y en abril le dijo a la Iglesia Católica Romana que tenía que reconocer una historia de dominación masculina y abuso sexual de mujeres. "De cómo tratamos el cuerpo de la mujer comprendemos nuestro nivel de humanidad", dijo este miércoles.

Durante su homilía, Francisco también tocó otro tema cercano a su corazón, la inmigración, diciendo que las mujeres que abandonaron sus países para mantener a sus hijos deben ser honradas, no despreciadas.

"Hoy, incluso la maternidad es humillada, porque el único crecimiento que nos interesa es el crecimiento económico", declaró.

"Hay madres que se arriesgan a viajes peligrosos para tratar desesperadamente de dar un mejor futuro al fruto del útero, siendo juzgadas por personas cuyos vientres están llenos de cosas, pero cuyos corazones están vacíos de amor". ©

Con información de Reforma, Reuters.

Ra.

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