Como quedó anotado, ante la realidad que vive y afronta la querida y admirada Cuba, este espacio, ha sido de nuestro reconocido colega cubano, Ricardo Ronquillo Bello, con esta entrega concluimos la serie.
OPINIÓN
COMENTARIO A TIEMPO
Por Teodoro Rentería
Arroyave
Viernes 25 de junio de 2026
Como quedó anotado, ante la realidad que vive y afronta la querida y admirada Cuba, este espacio, ha sido de nuestro reconocido colega cubano, Ricardo Ronquillo Bello, con esta entrega concluimos la serie.
Para que no se pierda el hilo de la zaga reproduzco el
mensaje del querido amigo, mismo que es parte de nuestra conversación virtual
sobre su analítico artículo, publicado inicialmente en el periódico “Juventud
Rebelde” del que fue subdirector por varios años:
“Hay un gran debate sobre las transformaciones -económicas- anunciadas, que
abarca desde sectores revolucionarios críticos hasta la derecha nuestra aliada
de Estados Unidos. Y como bien lo señalas con el gobierno de ese país haciendo
todo para que fracase está nueva propuesta radical de cambios”. Así concluye:
“Con mayor fundamento puede coincidirse ahora con los analistas que afirman que
la magnitud de las medidas anteriores, y de las más recientes, trasciende el
significado que tradicionalmente se le ha asignado a la palabra actualización,
con la que se definieron las transformaciones aprobadas en el 6to. Congreso del
Partido -sin concesiones hacia el capitalismo-, recogidas en los Lineamientos
de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, en su nueva
conceptualización y en el Programa de Gobierno Económico y Social 2026, que
ahora se refuerza abruptamente.
Es evidente que nada parece estar a salvo del enorme proceso en marcha. Las
interrogantes y los cambios van desde un tema tan definitorio y sensible como
el papel del Estado y las formas en que se gestiona la propiedad, hasta cómo y
a quién dirigir los subsidios, para mencionar solo dos extremos del vasto e
inabarcable abanico de definiciones y cambios que recogen los 23 ejes y las más
de 170 transformaciones propuestas.
En el tablero de las transformaciones están en juego aspectos estructurales,
funcionales, institucionales, jurisdiccionales y hasta políticos con
derivaciones en lo económico y lo social. Uno de los vuelcos conceptuales y
prácticos menos difundidos, aunque de los más significativos, es precisamente
que veremos ajustarse claramente a la práctica económica que una cosa es el
Estado como propietario en nombre de la nación y del pueblo y otra, los
diversos modelos en que puede gestionarse la propiedad, como se escoge en la
conceptualización.
Una aclaración de esa naturaleza es la que permite avanzar hacia la ampliación
del trabajo por cuenta propia, la pequeña propiedad personal o familiar, la
apertura a las cooperativas de diversos grados, las pequeñas, medianas y
grandes empresas privadas, la acentuación de la presencia extranjera en la
economía, la radicalización del cambio en la empresa estatal socialista, el
sistema bancario financiero, o la asignación de subsidios y la atención y
seguridad social, por mencionar algunos ámbitos definitorios.
Si ya los primeros años de la actualización, con transformaciones tibias en
comparación con las propuestas de hoy, cambiaron el mapa de nuestra economía y
sus concepciones, dejando atrás la hegemonía estatal, y redefiniendo
sustancialmente el papel y las funciones del Estado, lo anunciado supone una
profundización sin precedentes.
Cuba salta la barrera de una economía y una sociedad fuertemente verticalizadas
hacia otra más horizontal, se abre a formas económicas más diversas, desde las
privadas hasta las más socializadas de gestión de la propiedad, y define en
mayor medida las diferencias entre la propiedad pública, privada y social, todo
lo cual debería contribuir a zanjar el arrastre de las experiencias socialistas
con respecto a la enajenación de los trabajadores de los procesos productivos.
Lo anterior indica que este es el paso más atrevido y riesgoso tras el inicio
de la actualización. Tanto es así que, como subrayó el Primer Secretario del
Comité Central del Partido Comunista y Presidente de la República, Miguel
Díaz-Canel Bermúdez, en los debates de la Asamblea Nacional del Poder Popular,
no responde esencialmente a la presión externa, aunque integre la estrategia
para encararla. Esta incisión hasta el corazón de la economía cubana tenía que
hacerse de todas, todas, porque esta no podía seguir soportando el costoso
fardo de tantos errores, parálisis y deformaciones.
Es absolutamente lógico entonces que muchos se pregunten: ¿Hacia dónde va Cuba?
¿Se actualiza hacia un socialismo ajustado a las posibilidades concretas del siglo
XXI -con ese sentido del momento histórico del concepto de Revolución de
Fidel-, o en su intento derivará hacia el capitalismo? ¿Puede seguir siendo la
nuestra la Revolución socialista de los humildes, por los humildes y para los
humildes que el Comandante en Jefe proclamó en la histórica esquina habanera de
23 y 12?
En momentos tan perturbadores no debemos ignorar que la gran lección de la
historia cubana, como dije en otro artículo, no es la del fracaso insistente,
sino la de la resurrección, la de la regeneración persistente, creciente y
continua.
Nuestra salvación como pueblo está en constancia regenerativa, en esa
comprensión de que la Revolución que comenzó en 1868 y despertó en el
centenario del natalicio de José Martí alcanzó la victoria, pero están
pendientes muchos de los contornos definitivos del triunfo, parte de los cuales
dependen de la intrepidez, profundidad y rapidez con que nos dispongamos a
cumplir los cambios ineludibles.
La Revolución está desafiada a avanzar en el inevitable y delicado terreno de
prueba y error que reclama el ignoto camino hacia la construcción del
socialismo. Porque, como también reiteré en otro momento, no es precisamente en
“Facilitonia”, el paraíso de las cosas fáciles, creación imaginativa del
narrador español Pedro Pablo Sacristán, donde se hacen y existen las
revoluciones.
Sí, creo que la idea de Osvaldo Martínez de que el capitalismo se toma sus
purgantes debe enriquecerse con la certeza de que el socialismo, para
purificarse, también requiere los suyos”.
Nuestro deseo ferviente, es que triunfen las transformaciones de gran calado
anunciadas, para bien de Cuba y de los hermanos cubanos.
Periodista
y escritor; presidente del Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo,
CONALIPE; Presidente de honor de la Federación Latinoamericana de Periodistas,
FELAP; presidente fundador y vitalicio honorario de la Federación de
Asociaciones de Periodistas Mexicanos, FAPERMEX, Doctor Honoris Causa por la
Universidad Internacional, Académico de Número y director de Comunicación de la
Academia Nacional de Historia y Geografía, ANHG. Agradeceré sus comentarios y
críticas en teodororenteriaa@gmail.com Nos escuchamos en las frecuencias en
toda la República de Libertas Radio. Le invitamos a visitar: www.felap.info, www.ciap-felap.org, www.fapermex.org, y el
portal: www.irradianoticias.com
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