Ante la realidad que vive y afronta la querida y admirada Cuba, este espacio, a partir de ahora, es de nuestro gran amigo y reconocido colega Ricardo Ronquillo Bello, presidente de la Unión de Periodista de Cuba, UPEC, elegido en el Congreso Continental de la Federación Latinoamericana de Periodistas, FELAP, que con gran éxito recientemente celebramos en...
OPINIÓN
COMENTARIO A TIEMPO
Por Teodoro Rentería Arróyave
Miércoles 24 de junio de 2026
Ante la realidad que vive y afronta la querida y admirada
Cuba, este espacio, a partir de ahora, es de nuestro gran amigo y reconocido
colega Ricardo Ronquillo Bello, presidente de la Unión de Periodista de Cuba,
UPEC, elegido en el Congreso Continental de la Federación Latinoamericana de
Periodistas, FELAP, que con gran éxito recientemente celebramos en Cuernavaca,
Morelos, México, como uno de los cinco dirigentes que en forma horizontal
lideran ahora a nuestro ente gremial. Este es su valienrte artículo análisis
que se titula como se ilustra esta entrega.
Por razones de espacio y tiempo lo hemos dividido en tres
entregas, nosotros soló agregamos unas apostillas como la anterior, no sin
antes afirmar que todo esto se debe, aunque no lo dice el autor, al criminal
embargo económico impuesto por Estados Unidos que, desde hace más de 6 décadas,
diezma y frustra el desarrollo de la mayor de las Antillas, además de resaltar
la valentía moral del gobierno revolucionario de reconocer errores que obligan
al cambio. Textual: .
“Hace varios años, mientras ocurría una de las crisis
cíclicas del capitalismo, le escuché decir al destacado analista Osvaldo
Martínez Martínez, quien entonces se desempeñaba como presidente de la Comisión
Permanente de Asuntos Económicos de nuestro Parlamento que, con aquella
recesión y el ajuste correspondiente, el “capitalismo se tomaba su purgante”.
En otras palabras, se limpiaba de una de sus ingestas,
rectificaba sus mecanismos para avanzar a su fase superior de expoliación y
sometimiento. Las crisis capitalistas, vistas así, por quien fuera reconocido
director del Centro de Estudios de la Economía Internacional, era la forma de
rectificación del sistema.
Concentrados en mirar críticamente al oponente humanitario,
no siempre los que defendemos una alternativa viable miramos la paja en el ojo
propio, o estamos tan abiertos para reconocer las crisis nuestras, sobre todo
en sus profundidades. Mucho menos admitimos que, de este lado, de vez en vez, y
a veces con desenlaces lamentables, también nos vemos precisados a ingerir
nuestros purgantes. De esas cucharadas -en ocasiones cucharadotas no siempre
agradables al paladar de nuestros sueños y apetencias sociales y políticas-,
depende también nuestra capacidad de rectificación y de renovación.
Lo primero que debemos reconocer es que el castigo
colectivo, la reconcentración criminal a la que nos somete la actual
administración neofascista de Estados Unidos, llegó en un momento de profundo
ajuste del modelo socialista cubano.
Ese ajuste, que comenzó por perfilarse en el 6to. Congreso
del Partido Comunista y que cuajó en la segunda Constitución tras el triunfo de
la Revolución -la aprobada en 2019- tiene su capítulo más radical con las
transformaciones económicas y sociales que acaban de someterse al análisis del
Pleno Extraordinario del Comité Central del Partido y de la 3ra. Sesión
Extraordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular.
Si algo debemos admitir es que desde el 6to. Congreso del
máximo ente político del país hasta en estas duras horas, muy duras por cierto,
y de prueba para el pueblo cubano y su proyecto histórico de independencia y
libertad con justicia social, no admitíamos la magnitud real de nuestras
deformaciones estructurales y el alcance altamente corrosivo del purgante que
debíamos ingerir como sociedad, ya no solo frente a las deformaciones internas,
sino además ante la criminalidad, amplitud y magnitud del aislamiento que
impone hoy el cerco genocida externo.
Ese tiempo de maduración, por supuesto, ha tenido un costo,
que se lamenta en sus múltiples derivaciones, pero la Revolución está en el
poder, tiene una obra construida de enorme valor justiciero, real y simbólico,
y cuenta con la capacidad de afrontarlo siempre que las decisiones técnicas
encuentren su justo correlato en lo acertado de la política.
Cierto culto a la dureza, la inflexibilidad y la
intolerancia, condicionada por las propias circunstancias de agresión en que
debió sobrevivir el país, los errores de visión y cálculo en distintos ámbitos,
y hasta por inflamaciones de idealismo, como reconoció en su momento el
Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, sirvieron de pasto a la burocratización
desmedida y a otras ‘desmedidas’ que ahora pretendemos zarandear con el calado
y la profundidad que nunca hubiéramos imaginado en otras circunstancias con las
transformaciones anunciadas.
Con la condena a la parálisis con la saga agresiva del
imperialismo no puede dejar de reconocerse el acento en promover los
incentivos, en vez de las prohibiciones, en las políticas públicas que
remodelan el proyecto socialista con los anuncios recientes.
Otro de los atributos que se le pueden señalar, con
independencia de los peligros y amenazas que suponen -la integralidad y
magnitud de los cambios que implican del contrato social de la Revolución- es
el de buscar devolverle a esta uno de sus sentidos fundacionales: el de abrir
oportunidades, muchas oportunidades, aunque el sentido de estas pueda resultar
contradictorio con algunas de las más puras aspiraciones socialistas.
Cuando las revoluciones persisten en crear incentivos, en
vez de generar prohibiciones, alcanzan una fórmula especial de perdurabilidad,
refería hace unos años, cuando todavía no se veían claramente las salidas a
esta contradicción, cuyas delicadas consecuencias se pagaron con creces en
otras experiencias socialistas. CONTINUARÁ.
Periodista y escritor; presidente del Colegio Nacional de Licenciados
en Periodismo, CONALIPE; Presidente de honor de la Federación Latinoamericana
de Periodistas, FELAP; presidente fundador y vitalicio honorario de la
Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos, FAPERMEX, Doctor Honoris
Causa por la Universidad Internacional, Académico de Número y director de
Comunicación de la Academia Nacional de Historia y Geografía, ANHG. Agradeceré
sus comentarios y críticas en teodororenteriaa@gmail.com
Nos escuchamos en las frecuencias en toda la República de Libertas Radio. Le
invitamos a visitar: www.felap.info, www.ciap-felap.org, www.fapermex.org, y el portal: www.irradianoticias.com
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