"Las dos contaminaciones hicieron daño, una a la salud y la otra lo social, así paralelamente la ambiental disparó enfermedades la otra dañó severamente el tejido social lo que se acrecentó la primera mitad de los 80's al trasladarse la industria de la prostitución que..."
OPINIÓN
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| Foto Vía Libre. |
v Alberto Witvrun
Diariovialibre.com.mx, (8 febrero, 2026).- Tras
cincuenta años de promesas incumplidas a partir de la inauguración de la
refinería Miguel Hidalgo de Petróleos Mexicanos (Pemex) el 18 de marzo de 1976
Tula de Allende y su región de influencia que incluyen once municipios vio
deteriorado su ambiente natural y social por una mezcla de factores que terminó
con sus ríos de aguas transparentes y su tranquilidad provinciana alterada por
los desequilibrios que generaron los altos ingresos de los trabajadores de la
industria paraestatal con lo que regían en la zona.
Las dos contaminaciones hicieron daño, una a la salud y la
otra lo social, así paralelamente la ambiental disparó enfermedades la otra dañó severamente el tejido social lo
que se acrecentó la primera mitad de los 80s al trasladarse la industria de la
prostitución que operaba en Pachuca con el cierre de la Zona de Tolerancia a la Región Tula,
donde encontró caldo de cultivo para desarrollarse.
A esto sucedieron los malos gobiernos de todos los partidos,
cuyos políticos aprovecharon la descomposición para enriquecerse e incumplir compromisos y promesas de
campaña, tricolores, azules y amarillos se enriquecieron y para colmo llegó la
inundación de septiembre de 2021, de la que no se ha podido recuperar la economía regional,
esta mezcla produjo el rechazo al Parque de Economía Circular, porque la ciudadanía
ya se decepcionó de los gobiernos municipales morenistas.
Lo que extraña es que, desde hace meses sobre el escritorio
del secretario de Gobierno Guillermo Olivares Reyna, quien de los funcionarios estatales es quien más
insiste en la narrativa de la transformación, están planteamientos, denuncias y análisis de
lo que ocurre en Tula de Allende y nada se corrige por el contrario empeora y los
abusos y excesos del presidente municipal morenista Cristhian Martínez Reséndiz, llegan
al cinismo.
Nadie entiende porque le protegen o toleran tanto al grado
que ahora ataca a reporteros y medios de comunicación y no deja de hacerlo con quien no piensa igual que él
o no se le somete lo que junto con la inseguridad hace crecer la percepción de
ingobernabilidad, con costos políticos que ya carga el gobierno estatal, mientras la población se
pregunta que más tiene que pasar en Tula. ©
Ra

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