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"Si esta contaminación integral no fuera suficiente para Tula y su región de influencia que suma otra docena de municipios, se dejó escapar el proyecto del Parque de Economía Circular (PEC) y sus mil 300 millones de pesos, la realidad azota el rostro de 14 gobiernos municipales que..."


OPINIÓN

Foto Vía Libre.

D E S L I N D E

v Alberto Witvrun

Diariovialibre.com.mx, (24 marzo, 2026).- A la inseguridad y violencia que arroja un centenar de homicidios, la secuela de las inundaciones de 2021 que también cobró vidas, la contaminación de las aguas negras y sus plagas de lirio y Cúlex, la del aire de la refinería Miguel Hidalgo de Petróleos Mexicanos (Pemex) de la Termoeléctrica Francisco Pérez Ríos de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) de las plantas cementeras, que filtraron metales pesados a los mantos friáticos que abastecen de agua “potable”, se agrega la crisis de los residuos sólidos urbanos.

Si esta contaminación integral no fuera suficiente para Tula y su región de influencia que suma otra docena de municipios, se dejó escapar el proyecto del Parque de Economía Circular (PEC) y sus mil 300 millones de pesos, la realidad azota el rostro de 14 gobiernos municipales que desde hace diez días no tienen donde depositar su basura que entre orgánica e inorgánica suman más de 600 toneladas diarias 70 de Tula de Allende.

Resulta que el tiradero que no relleno sanitario y menos confinamiento de una empresa privada que no reúne requisitos ni autorización oficial, dejó de funcionar porque el camino colapsó por un socavón y los camiones recolectores ya no pueden llegar al tiradero a cielo abierto, así que por lo menos el gobierno tulense “provisionalmente” tira sus residuos urbanos en Bomintzhá y de ahí a un costo de 12 mil pesos por camión de 20 toneladas las llevan a Zumpango.

Así que la cancelación del PEC en diciembre mediante la consulta popular le agarró a los gobiernos estatal y municipales con los dedos en la puerta, porque nunca contemplaron un Plan B, para esta problemática, pero también se niegan a escuchar propuestas ciudadanas de crear un centro de confinamiento y reciclaje, para lo que hay por lo menos dos opciones de polígonos de tierras duras, de donde alguna vez extrajo material para las cementeras.

En Bomintzhá, existen por lo menos 70 hectáreas donde puede desarrollarse un Plan B, es decir un centro de confinamiento, selección y reciclaje de residuos sólidos urbanos que suman 20 mil toneladas anuales, sin contar los residuos industriales, porque nadie sabe a dónde van a parar los que generan Pemex y CFE, y si bien la responsabilidad directa es de los ayuntamientos, el gobierno estatal, tiene mucho ver no sólo en la basura, en todo lo que hoy altera la vida social,  política y económica de la Región Tula. ©

ra

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