La lucha aún está lejos de su fin, considera la diputada petista, se requiere una coordinación real; pide reconocer que la violencia contra las mujeres no se resolverá con discursos
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| La diputada Ana Yurixi Leyva Piñón advirtió que el tema de los feminicidios exige una coordinación real, comunicación efectiva, empatía verdadera, sororidad y respeto. |
Toluca, Edomex.,
(marzo 12, 2026).- La diputada Ana
Yurixi Leyva Piñón (PT) advirtió que el tema de los feminicidios exige una
coordinación real, comunicación efectiva, empatía verdadera, sororidad y
respeto, además de reconocer que la violencia contra las mujeres no se
resolverá con discursos, sino con decisiones firmes y acciones contundentes.
Previamente, hizo un
recordatorio -una memoria, diría más adelante- de hogares que no tendrán
más a su mesa el familiar ahora ausente, y enumeró cada una de esas víctimas de
feminicidio en el Estado de México:
Dulce y Jarim Virginia, en Toluca,
Dafne, en
Almoloya de Juárez,
Teresa y Cindy,
de Cuautitlán Izcalli,
Melanie, de
Xonacatlán,
Ana Karen, de
Metepec y
Patricia, de
Jocotitlán.
Señaló que la
violencia contra las mujeres no es un hecho aislado, sino una herida abierta en
la sociedad y llamó a considerar estas muertes el punto de quiebre y un “¡ya
basta!” para instituciones que no actúan a tiempo; para fiscalías indiferentes
al dolor de las familias y para fiscalías que prefieren levantar muros en lugar
de tender puentes de comunicación.
En la sesión
deliberante de ayer, sostuvo que cuando una institución llega tarde, la
violencia ya ha ganado demasiado terreno e indicó que la crisis de violencia de
género urge a todas y todos a actuar, pero no de manera aislada.
En referencia al Día Internacional de la Mujer (8 de marzo), la diputada que preside la comisión de las Declaratorias de Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres por Feminicidio y Desaparición, en la LXII Legislatura estatal, expuso:
“No es una
celebración, sino memoria, denuncia y resistencia, un día de lucha porque la
igualdad aún no es una realidad para todas.
“Las mujeres
seguirán marchando mientras sigan matando a sus hijas e hijos, no puedan
caminar seguras y el miedo siga siendo parte de su rutina”.
Refirió que los
casos de Dulce y Jarim Virginia, en Toluca; Dafne, en Almoloya de Juárez;
Teresa y Cindy, de Cuautitlán Izcalli; Melanie, de Xonacatlán; Ana Karen, de
Metepec, y Patricia, de Jocotitlán, constituyen un recordatorio doloroso de que
esta lucha aún está lejos de su fin. ©
Ra

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