A la luz de la fallida aplicación de la tan en boga inteligencia artificial en la que la deshonestidad y la corrupción encontraron los agujeros propicios para transitar, engañar y defraudar con los exámenes de admisión para el nuevo ingreso, con un espíritu de concordia y de conciliación expreso mi defensa y mi amor por..."
OPINIÓN
Por Teodoro Rentería Arróyave
Jueves 6 de agosto de 2026
Nuestra vida estudiantil, profesional y académica me ha
ligado a la Universidad Nacional Autónoma de México, por ahora baste decir que
muy joven -19 años- instituimos la Escuela Preparatoria Nocturna “Maestro José
Vasconcelos”, a un costado del Zócalo de la Ciudad de México, Seminario número
8, en el antiguo e histórico barrio universitario, y fue incorporada a la UNAM
por decisión de sus autoridades, como académico de número de la Academia
Nacional de Historia y Geografía, ANHG, es un orgullo que nuestra benemérita
institución sea auspiciada por nuestra máxima casa de estudios; ahora que la
UNAM está pasando por un paréntesis conflictivo, todos los universitarios y los
mexicanos debemos amarla y defenderla, por eso en esta ocasión cedo mi espacio
al artículo del gran amigo y reconocido colega, licenciado Heriberto Galindo
Quiñones, titulado “Defensa de la UNAM: Amor por siempre” publicado en el
diario “La Jornada”, y que nos envió desde la víspera, obvio que nos unimos a
todos sus conceptos. Va:
“A la luz de la fallida aplicación de la tan en boga
inteligencia artificial en la que la deshonestidad y la corrupción encontraron
los agujeros propicios para transitar, engañar y defraudar con los exámenes de
admisión para el nuevo ingreso, con un espíritu de concordia y de conciliación
expreso mi defensa y mi amor por la Universidad Nacional Autónoma de México,
nuestra Alma Mater, la máxima casa de estudios del país, la gran Universidad de
la nación que está muy cerca de cumplir sus cien años de la autonomía por la
que tanto pugnaron hombres tan preclaros como los dignos y grandes líderes
estudiantiles universitarios de 1929: don Alejandro Gómez Arias y don Salvador
Azuela, además de don Ezequiel A. Chávez y de los Rectores don Manuel Gómez
Morín y don Antonio Castro Leal.
Hoy el respaldo solidario lo merecen el Rector Leonardo
Lomelí Venegas y su equipo de colaboradores, como en su momento lo tuvo el
Rector Javier Barros Sierra.
Considero que ante tantas vicisitudes que ha sufrido
nuestra UNAM a lo largo del tiempo, como las de 1968 y muchas más de antes y
después de ese año, hoy se precisa de la unidad de las y los mexicanos y
especialmente de quienes hemos egresado de la UNAM, en defensa de esta tan
noble institución que ha abrigado a generaciones completas, como estudiantes y
como profesores, y que merced a ella y a sus excelentes maestros recibimos las
enseñanzas, la formación inicial y las herramientas para poder desarrollarnos
profesionalmente y para consagrarnos al servicio de la sociedad.
Los avances notables de la sociedad mexicana en todos los
órdenes y la evolución de la vida pública en México y en específico de la
democracia en la República no se pueden explicar sin hablar de las aportaciones
que la UNAM le ha otorgado a la nación por haber formado a grandes mexicanos
creadores de instituciones y de programas y de políticas públicas de beneficio
colectivo.
Por ello y por lo que significó, significa y significará el
peso específico de la Universidad Nacional en el pasado, en el presente y hacia
el provenir es que debemos defenderla y amarla por siempre, y no permitir que
por un caso de falla técnica existan interpretaciones nocivas y malvados que
pretendan desestabilizarla y afectarla en sus avances y en su prestigio ganado
al paso del tiempo gracias al esfuerzo de una comunidad que a pesar de los
pesares se mantiene enhiesta, como luce la bandera nacional que ondea en el
patio central de la Ciudad Universitaria.
Es muy penoso, muy vergonzoso y muy lamentable lo ocurrido
con los exámenes de admisión, pero celebro que el problema haya sido detectado,
y ahora se impone aplicar los correctivos correspondientes con apego a la ley,
caiga quien caiga, no solamente respecto de la empresa con la que se
contrataron los servicios, sino con igual rigor y apego legal contra quienes
articularon los esquemas del hurto, del engaño, de la venta de los exámenes y
del desprestigio generado a la UNAM.
Es evidente que detrás de lo cometido existen intereses
corruptos y mezquinos y que junto a las inconformidades manifiestas podrían
estar engendradas intenciones malévolas de quienes, frotándose las manos,
pretenden apoderarse de la Universidad con las consecuencias nefastas
previsibles; y es a este tipo de felonías a las que las y los mexicanos y los
universitarios de bien debemos oponernos, denunciar y combatir para que la UNAM
se conserve y continúe avanzando en la ruta de superación en la que se
encuentra.
Yo, hace muchos ayeres, procedente de la Escuela
Preparatoria Central de la UAS en Culiacán (de dos años), presenté mi examen de
admisión para ingresar a la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales en
febrero del año 1969, en medio de los rescoldos y de las arengas derivadas del
movimiento estudiantil, y en los albores del uso de las computadoras y de los
sistemas computacionales.
En aquel entonces en este tema la UNAM era pionera en el
contexto de los adelantos tecnológicos, como lo hizo en estos días con lo que
ofrece la Inteligencia Artificial. Desde entonces se usaron reactivos y
recuerdo que con un lápiz amarillo llenamos los círculos opcionales de las
respuestas a las preguntas planteadas en el examen y aquellas hojas fueron
procesadas por el gran Centro de Cómputo de la Universidad.
Fui aprobado, cursé la carrera y posteriormente me gradué y
obtuve el título con mención honorífica como Licenciado en Ciencias políticas y
administración pública.
Considero que con respecto al problema existente con los
exámenes de admisión la determinación de la Comisión especializada que definió
la reposición de los exámenes debe respetarse, acatarse y aceptarse, aunque
lamentablemente de alguna manera paguen justos por pecadores, en virtud de que
miles de estudiantes que aplicaron para el examen lo hicieron con honestidad y
rectitud y seguramente que fueron aprobados en justicia, pero lamentablemente
hubo también quienes en flagrante traición a la UNAM, a la moral, a la ética y
a la honradez corrompieron el procedimiento y eso debe ser sancionado y también
deberá evitarse en lo futuro.
Lo deseable es, así mismo, que todos los aspirantes
incluidos los rechazados tengan oportunidad de estudiar tanto en la UNAM como
en otras Universidades creadas por el gobierno, con tal de que no se queden
fuera y cancelen las oportunidades para su preparación.
Deben asumirse soluciones correctas y armoniosas que
concilien y que eviten un colapso y una agitación política negativa que podría
arrojar saldos muy nefastos e indeseables”. SÍ, AMEMOS Y DEFENDAMOS A LA UNAM.
Periodista y escritor; presidente del Colegio
Nacional de Licenciados en Periodismo, CONALIPE; presidente de honor de la
Federación Latinoamericana de Periodistas, FELAP; presidente fundador y
vitalicio honorario de la Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos,
FAPERMEX, Doctor Honoris Causa por la Universidad Internacional, Académico de
Número y director de Comunicación de la Academia Nacional de Historia y
Geografía, ANHG. Agradeceré sus comentarios y críticas en
teodororenteriaa@gmail.com Nos escuchamos en las frecuencias en toda la República
de Libertas Radio. Le invitamos a visitar: www.felap.info,
www.ciap-felap.org, www.fapermex.org, y el portal: www.irradianoticias.com
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