Sheinbaum intensifica una campaña a puerta cerrada para subrayar que la colaboración bilateral en materia de seguridad ha dado frutos concretos
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| La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el 5 de diciembre de 2025. Foto Archivo/@Claudiashein |
Red-acciones
Sábado 10 de enero de 2026
México cierra una semana de defensa diaria de su soberanía.
Una más. El ataque de Estados Unidos sobre Caracas que dio con la captura de
Nicolás Maduro ha encendido las alarmas entre los mexicanos, cuyo territorio es
constantemente mencionado por Donald Trump como candidato a recibir una
operación especial de seguridad. Estos días han dejado claro que la posibilidad
no puede descartarse del todo mientras el republicano se mantenga en la Casa
Blanca. Sin embargo, funcionarios mexicanos de alto nivel consultados por este
diario tratan de mostrar calma ante el vendaval Trump: “Nosotros no hemos
cometido ni un solo error”. En el equipo de la presidenta Claudia Sheinbaum
confían en que cada resultado en seguridad, cada captura, decomiso y
desmantelamiento de laboratorio de fentanilo aleja el fantasma de una
intervención estadounidense.
La mandataria ha utilizado sus últimas comparecencias
matutinas para argumentar por qué es improbable que suceda en México una
operación militar como la del 3 de enero en Venezuela. “Ellos [el Gobierno de
Estados Unidos] han manifestado en varias ocasiones que es un muy buen momento
de la relación con México”, aseguró Sheinbaum el lunes, o “el secretario de
Estado, Marco Rubio, ha hablado de la buena coordinación que hay entre
nosotros”, insistió el viernes, tras la última amenaza de Trump de lanzar un ataque
por tierra para acabar con los grupos del narcotráfico. “Los carteles controlan
México, es muy triste ver lo que ha pasado en ese país”, dijo el republicano en
Fox News, en una idea que repite cada cierto tiempo, pero que cobra otro peso
después del ataque a Venezuela.
Públicamente, Sheinbaum ha tratado de minimizar las palabras
de Trump: “Es parte de su manera de comunicar”, pero de forma interna, la
presidenta tiene a su equipo volcado en el tema por la “sensibilidad” del
escenario. Existe una campaña constante a puerta cerrada que tiene como
objetivo convencer al círculo más cercano de Trump de por qué no conviene
bombardear al país vecino. Entre los interlocutores estadounidenses hay algunos
perfiles con acceso al Despacho Oval que están “aceleradísimos”, mencionan las
fuentes consultadas, y que insisten en ejecutar “acciones directas” en
territorio mexicano. El trabajo de los alfiles de Sheinbaum consiste, por un
lado, en frenarlos y, por otro, en demostrarles que todos salen ganando si
trabajan juntos, cada uno desde su trinchera.
Esto supone explicar que no se puede lanzar un misil en
Culiacán, la capital de Sinaloa, como se ha lanzado sobre una treintena de
embarcaciones en los últimos meses, o que a los sospechosos de narcotráfico hay
que detenerlos conforme marca la ley, no ejecutarlos. En definitiva, insistir
en que México no es el salvaje Oeste: “Igual que hay operaciones que ellos no
pueden hacer en Estados Unidos, pues tampoco se pueden hacer aquí”, resume una
fuente mexicana, que defiende los resultados que están consiguiendo.
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Uno de los últimos ejemplos es la neutralización de los
Inzunza, hijo y padre, en Sinaloa. Los dos hombres fueron los primeros
mexicanos acusados por Trump de narcoterrorismo. “Juntos dirigen una de las más
grandes y sofisticadas redes de producción de fentanilo en todo el mundo”,
aseguró el fiscal Adam Gordon en mayo. Unos meses después, Pedro Inzunza
Coronel, conocido como El Pichón, fue abatido en un operativo de la Marina
mexicana, y Pedro Inzunza Noriega, llamado El Sagitario, detenido en un cateo.
Ambos eran una prioridad para el Gobierno estadounidense,
que los señalaba como los responsables de haber inundado con fentanilo las
calles de Chicago, Boston y, especialmente, Filadelfia. Aunque el Gobierno de
Trump ha guardado, de momento, silencio ante la última detención, fuentes
mexicanas confirman que la noticia fue muy celebrada al otro lado de la
frontera. La extradición a Estados Unidos de El Sagitario, un hombre de 62 años
en silla de ruedas, sigue todavía pendiente. Ahí le aguarda lo que la
Administración republicana promete como un juicio histórico.
Marco Rubio y Omar García Harfuch en Washington, en febrero 2025. Kevin Wolf (AP)
Estos casos, unidos a los decomisos de toneladas de drogas y
armas, a la bajada histórica de la migración irregular y a las 40.000
detenciones en solo 14 meses de Gobierno, se han convertido en el mejor
parapeto de México ante los ataques verbales de Trump. Las fuentes del Gobierno
de Sheinbaum consultadas aseguran que Washington se beneficia de la cooperación
de seguridad actual. Incluso la mano dura que los republicanos presumen ante la
opinión pública estadounidense en ocasiones requiere de la ayuda de autoridades
mexicanas.
Es el caso del FBI de Kash Patel, uno de los más fervientes
funcionarios adheridos al credo Make America Great Again (MAGA). Patel presumió
en septiembre en una sesión de control del Congreso sobre cómo su agencia logró
capturar en solo siete meses a cuatro de los diez criminales más buscados. Lo
que Patel obvió en su comparecencia en la Cámara de Representantes es que dos
de esas cuatro capturas fueron hechas por agentes de la Fiscalía mexicana. La
primera, de Arnoldo Jiménez, un fugitivo buscado por homicidio, se llevó a cabo
en enero de 2025 en Monterrey, Nuevo León, al norte de México. La segunda,
registrada en marzo, ocurrió en Veracruz, cuando cayó Francisco Javier Roman
Bardales, un líder “clave” de la Mara Salvatrucha y uno de los vínculos de la
pandilla centroamericana con los carteles mexicanos. El presunto criminal fue
extraditado a Estados Unidos horas después de haber sido arrestado.
También México ha sacado provecho de esta cooperación. Por
ejemplo, fuentes cercanas a la presidenta sitúan la entrega de decenas de capos
del narcotráfico a Estados Unidos como un factor clave en la bajada de
homicidios en el país. Los asesinatos, según el Gobierno, han disminuido un 40%
desde que la mandataria tomó posesión en octubre de 2024 hasta ahora. Sheinbaum
afirma públicamente que es gracias a su estrategia de cuatro ejes (atención a
las causas, apoyo en la Guardia Nacional, colaboración entre los gobiernos y la
apuesta por la inteligencia en seguridad), pero los funcionarios consultados
incluyen como causa también el envío de 57 altos capos a las cárceles
estadounidenses.
Entre los entregados, en febrero y agosto, están los
sanguinarios Z-40 y Z-42, los hermanos Treviño Morales que aterrorizaron
durante años al norte de México; Rafael Caro Quintero, acusado de torturar y
asesinar al agente de la DEA Enrique Kiki Camarena, o Abigael González
Valencia, El Cuini, mano derecha y cuñado de El Mencho, el fundador del Cartel
Jalisco Nueva Generación. Todos ellos, mencionan estas fuentes, seguían
ordenando ejecuciones y extorsionando desde las prisiones. Ahora están en
aislamiento al otro lado de la frontera.
El trabajo entre ambos equipos continúa en el nuevo
escenario. El mismo Mencho, los hijos mayores de Joaquín Guzmán, El Chapo —Iván
Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán Salazar— o Fausto Isidro Meza, El Chapo
Isidro, son los grandes objetivos ahora a un lado y otro de la frontera. Sin
embargo, tal y como recuerda un alto funcionario mexicano, es un esfuerzo de
los dos países: “No olviden que los estamos buscando juntos”. ©
Original en: https://bit.ly/4bsyo1P
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