"Todo viene a cuenta con su última afirmación de que en vista de que no se le otorgó el desprestigiado Premio de la Paz, ya no tiene compromiso alguno con la pacificación del mundo, es decir que sus magras aportaciones corrían en dirección directa de obtener el galardón, nunca en la noble lucha pacifista del mundo, de la humanidad toda".
OPINIÓN
COMENTARIO A TIEMPO
Por Teodoro Rentería
Arróyave
Martes 20 de enero de 2026
Seguramente los respetados lectores, radioescuchas,
televidentes y cibernautas que siguen estas columnas periodísticas, con el
simple título ya habrán caído en la cuenta de que nos referimos al magnate
neoyorquino, Donald Trump, empleado malamente como presidente de Estados
Unidos.
El mismo se flagela por qué su narcisismo es un padecimiento
tan normal y vulgar en estas personas, que su verborrea y sus acciones salen a
flote sin la necesidad de ser sometidos a una inteligente o sagaz entrevista
periodística.
Todo viene a cuenta con su última afirmación de que en vista
de que no se le otorgó el desprestigiado Premio de la Paz, ya no tiene
compromiso alguno con la pacificación del mundo, es decir que sus magras
aportaciones corrían en dirección directa de obtener el galardón, nunca en la
noble lucha pacifista del mundo, de la humanidad toda.
Me entero por “El País” del posicionamiento de Donald,
cuando en su nota hace saber que Trump afirma que ya no se siente obligado a
centrarse “en la paz” porque Noruega no le concedió el premio Nobel, exacto el
presidente de Estados Unidos vincula sus intenciones de anexión de Groenlandia
a esa decisión, en respuesta a un mensaje del primer ministro noruego, que
pidió rebajar la tensión.
Y sigue la nota: “La culpa de que Donald Trump quiera
anexionarse Groenlandia es de… Noruega. Por no haber dado el premio Nobel de la
Paz al presidente estadounidense. No es una parodia, aunque lo parezca. Es lo
que cuenta él mismo en un mensaje dirigido al primer ministro noruego, Jonas
Gahr Store, reenviado a numerosas embajadas europeas en Washington y en el que
avisa de que, sin el galardón, ya no se siente obligado a buscar la paz. El
texto, confirmado por Store, se ha dado a conocer un día antes de que el
republicano viaje al Foro de Davos, Suiza para ofrecer allí un discurso el
miércoles”.
El egocentrismo, nos explican las enciclopedias, es la
actitud de considerarse el centro de todo, exaltando la propia personalidad y
creyendo que las propias necesidades, opiniones e intereses son los más
importantes, lo que lleva a una falta de empatía y a interpretar el mundo desde
una perspectiva exclusivamente personal, a menudo ocultando inseguridades.
Aunque es una etapa normal en la infancia (incapacidad
cognitiva para ver otras perspectivas) y en la adolescencia (pensar que todos
te observan), en la edad adulta puede ser un rasgo de inmadurez o un mecanismo
de defensa que genera sufrimiento y dificultad en las relaciones
interpersonales.
Cuyas características se revelan en falta de empatía,
incapacidad para ponerse en el lugar de los demás y entender sus sentimientos,
exagerada importancia personal al creer que los propios problemas son más
grandes y que todos deben centrarse en uno mismo y necesidad de ser el centro
todo, hablar de sí mismo y sentir que uno debe ser alabado y sentirse más
talentoso o importante que los demás.
Da igual que el Gobierno noruego no tenga nada que ver con
las decisiones que toma el Comité Nobel, una entidad independiente. El comité
optó por conceder el reconocimiento del año pasado a la entreguista venezolana,
María Corina Machado, líder de una fracción de la oposición al movimiento
bolivariano. Trump deja claro su resentimiento por no haber obtenido el trofeo
que tanto anhela.
Esta es en su parte medular de su epístola que lo desnuda
dirigida al mandatario noruego: “Querido Jonas: considerando que tu País
decidió no darme el premio Nobel por haber detenido Ocho guerras Y MÁS, ya no
siento la obligación de pensar únicamente en la Paz, aunque eso será siempre
predominante”, escribe el presidente de Estados Unidos, en un mensaje cuya
existencia divulgó inicialmente el canal público de televisión estadounidense
PBS. “Ahora puedo pensar en lo que es bueno y adecuado para los Estados Unidos
de América” a la hora de tomar decisiones.
Por cierto, ya hay voces que exigen al Consejo del Nobel
retirarle a la entreguista apátrida el galardón por su mal uso al regalárselo a
Trump, medida prevista en el reglamento respectivo.
No cabe la menor duda, Donald Trump es un EGÓLATRA, NUNCA UN
PACIFISTA.
Periodista y escritor; presidente del Colegio Nacional de Licenciados
en Periodismo, CONALIPE; secretario de Desarrollo Social de la Federación
Latinoamericana de Periodistas, FELAP; presidente fundador y vitalicio honorario
de la Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos, FAPERMEX, Doctor
Honoris Causa por la Universidad Internacional, Académico de Número y director
de Comunicación de la Academia Nacional de Historia y Geografía, ANHG.
Agradeceré sus comentarios y críticas en teodororenteriaa@gmail.com Nos
escuchamos en las frecuencias en toda la República de Libertas Radio. Le
invitamos a visitar: www.felap.info, www.ciap-felap.org, www.fapermex.org, y el portal: www.irradianoticias.com
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