El siguiente es, desde nuestro punto de vista, uno de los artículos de análisis más profundos de la realidad de la vida política estadounidense agobiada por Trump, que se publicó en la plataforma “ALMAPLUSTV” de la autoría del reconocido colega internacionalista, Luis Manuel Arce Issac, que reproducimos íntegro para que las mentes abiertas a su vez lo analicen y tomen sus conclusiones:
OPINIÓN
COMENTARIO A TIEMPO
Por Teodoro Rentería Arróyave
Lunes 7 de septiembre de 2026
El siguiente es, desde nuestro punto de vista, uno de los
artículos de análisis más profundos de la realidad de la vida política
estadounidense agobiada por Trump, que se publicó en la plataforma “ALMAPLUSTV”
de la autoría del reconocido colega internacionalista, Luis Manuel Arce Issac,
que reproducimos íntegro para que las mentes abiertas a su vez lo analicen y
tomen sus conclusiones:
“La democracia en Estados Unidos enfrenta nuevas tensiones
por Trump, el anticomunismo y una resolución contra el socialismo antes de las
elecciones.
Ya los entresijos de la democracia representativa, que fue
hasta ahora el mascarón de proa del modo de producción capitalista y, en
consecuencia, la coraza detrás de la cual se escondió desde principios del
siglo pasado el imperialismo, primero el europeo y luego el de Estados Unidos,
están dejando ver con mayor claridad las dificultades, inconvenientes y
contrariedades de un modelo socioeconómico que no puede ocultar su desgaste.
Lo que hace apenas una década era muy difícil de percibir
-como el mar de fondo que agitaba las aguas del imperialismo en la superficie,
haciéndolo más irascible, guerrerista y peligroso-, se ha clarificado en este
segundo gobierno de Donald Trump, cuando han tenido que recurrir, en sus más
altos grados de expresión, a la fuerza bruta y la mentira para intentar
taponear las grietas que están hundiendo al sistema.
Asombrosamente, esa democracia representativa que tanto le
sirvió al imperio como su escudo ideológico para crear el “sueño americano” y cautivar
voluntades, ahora les es un estorbo, a pesar de que sigue siendo la antítesis
de la participativa, la que más se acerca a la definición sociológica de ese
modelo de gobierno y a la cual nunca se le dio cabida.
La propia Cámara de Representantes de Estados Unidos,
corazón del organismo legislativo de toda nación, la acaba de liquidar hace
apenas unas horas ante los conatos de adversarios por abrirle camino por vez
primera en el Congreso a fuerzas políticas de renovación, con candidatos que
piensan más en la participación ciudadana en los órganos de la
institucionalidad democrática que en la representación.
Por 220 votos a favor y 192 en contra, los congresistas
aprobaron este martes una resolución maccartista que condena el “socialismo en
todas sus formas” y lo presenta como una amenaza directa a los valores
estadounidenses y a la Constitución, regresando de esa manera a los momentos
más oscuros de la historia política de la nación.
La decisión, sin embargo, no se debe exclusivamente al goce
de la mayoría calificada del Partido Republicano en esa cámara, sino también a
un asunto de clase más allá del bipartidismo, pues ocho opositores se sumaron a
sus presuntos adversarios de bancada en la votación, confirmando así la alianza
en la cúpula del establishment y la crisis interna demócrata.
Lo más grave es que lo ocurrido no deja lugar a dudas de que
acaba de ser dinamitado el sistema democrático representativo estadounidense,
en la víspera de las elecciones de medio tiempo del 3 de noviembre próximo,
aunque ya se sabía que el equipo de Trump haría hasta lo imposible para que
estas no se den y, si se dan, se realicen bajo su prisma autócrata de salir
vencedor cueste lo que cueste.
El texto aprobado lo dice todo por sí mismo. No se limita a
rechazar determinadas políticas económicas, sino que construye una genealogía
de enemigos a quienes hay que cerrarles todas las puertas y romper las barreras
que refrenen el avance del fascismo yanqui hacia una institucionalidad tipo
nazi, contraria a la Carta Magna, como se viene haciendo en la práctica.
El documento aprobado retoma el anticomunismo como base, lo
culpa de los males creados y ejecutados por el propio imperialismo en sus casi
200 años de guerras, al afirmar que la «ideología socialista» conduce inevitablemente
a una «concentración de poder» que, una y otra vez, habría terminado en
«regímenes comunistas, gobiernos totalitarios y dictaduras represivas», y les
atribuye ni más ni menos que la responsabilidad de «hambrunas y asesinatos
masivos» y cifra en «más de 100 millones de personas asesinadas en todo el
mundo».
El falaz argumento justificativo se desvanece cuando el
texto hace hincapié en su objetivo de política interna, deja de hacer énfasis
en el aspecto internacional del comunismo y centra sus acusaciones directamente
en Democratic Socialists of America (Socialistas Democráticos de América, DSA),
la organización que le está dando tanto dolor de cabeza al conservadurismo de
ambos partidos y a los multimillonarios del tecnogobierno de Trump.
Solo como recordatorio, al DSA pertenecen la congresista
Alexandria Ocasio-Cortez y el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, junto a
otros líderes que se autotitulan socialistas para marcar la diferencia dentro
del Partido Demócrata, y grupos progresistas seguidores del senador Bernie
Sanders.
Necesariamente, al ver hacia dónde apunta la resolución
“anticomunista”, no queda otra alternativa que virar la cara hacia el 3 de
noviembre y no solamente hacia Mamdani o los candidatos de “izquierda” que se
están imponiendo en las elecciones internas de los demócratas.
En la misma resolución, sus creadores admiten que los
candidatos vinculados al DSA han concurrido «en más de cien elecciones en al
menos la mitad de los estados», y el crecimiento electoral de ese sector es
presentado como una amenaza nacional, no como una disputa interna dentro del
Partido Demócrata.
El colmo de la desfachatez es que la resolución vincula
propuestas del DSA con una supuesta erosión de la democracia estadounidense,
cuando esta ha sido aplastada por el autoritarismo de Donald Trump.
La idea evidente es demonizar a lo que denominan la
izquierda socialista y sus propuestas de darle un giro importante al sistema de
democracia representativa hacia una democracia más participativa, que incluya
reformas para una elección directa tanto de la presidencia de la nación como
del poder Legislativo, en la cual sea decisiva la voz de los votantes.
Algunos analistas señalan que la resolución ha abierto una
nueva grieta dentro de las filas demócratas por haber contado con el apoyo de destacados
legisladores de ese partido, pero en realidad no son cuarteaduras nuevas, sino
profundas heridas viejas que, en los hechos, los han dividido en dos grupos
antagónicos: los que se aliaron con Trump y los que se le oponen”.
Periodista y escritor; presidente del Colegio Nacional
de Licenciados en Periodismo, CONALIPE; presidente de honor de la Federación
Latinoamericana de Periodistas, FELAP; presidente fundador y vitalicio
honorario de la Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos, FAPERMEX,
Doctor Honoris Causa por la Universidad Internacional, Académico de Número y
director de Comunicación de la Academia Nacional de Historia y Geografía, ANHG.
Agradeceré sus comentarios y críticas en teodororenteriaa@gmail.com Nos
escuchamos en las frecuencias en toda la República de Libertas Radio. Le
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